Una pequeña muestra de otra de mis grandes pasiones: El ciclismo. Sobre todo por caminos, montes y sierras.
Comencé a practicar esta actividad de forma regular hace diez años cuando compré —con el asesoramiento de mi buen amigo Bravo— la añorada Orbea Compair que tantas satisfacciones me dio durante más de seis años.
Debajo, la que supuso un importante salto de calidad y cantidad en la práctica de este deporte —mi Specialized S-Works, un pepino de bici— que, con la ayuda de Eduardo, personalicé y mejoré casi por completo. Prácticamente cambié todo —a excepción del magnífico cuadro de carbono, tija también de carbono, bielas Shimano XTR, sillín y manillar.
Fueron dos años de grandes rutas, muchas de ellas con Eduardo, quién me impulsó a dar un paso adelante descubriendo nuevos caminos, bastantes, por y hacia los bosques y montes de Boadilla; grandes desconocidos para mí hasta entonces. Otras hacia Villaviciosa y, además, por zonas de Cuatro Vientos. Aumenté —como dije antes— tanto la frecuencia de las rutas como la dificultad de las mismas.
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En Boadilla del Monte |
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En el lago Butarque, ruta realizada con Rícar |
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En un bosquecito por Cuatro Vientos. Os prometo que no derribé el árbol chocando con el mismo...jeje... |
Durante todo ese tiempo (2016, 2017 y 2018) también hubo rutas por estribaciones de la sierra de Guadarrama. Como la que realizamos hasta el Palacio de El Escorial.
Finalmente, os presento mi Orbea OiZ...pata negra...
Una última foto, de hace bastantes años ya, explorando caminos por la pérfida Albión, cerca de York
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En fin, nos vemos por los caminos, no ahora que, a causa del maldito virus, está prohibido. Pero lo superaremos, todos unidos, y, seguramente en no mucho tiempo, estaremos otra vez dando pedaladas.